CUENTO

La coma y los puntos suspensivos. Su historia antes de ser conocidas como los formales “signos de puntuación”.

Carolina Sol Rodriguez.

Ilustración Jorge Díaz.

Un trío de suspenso.

El trío de suspenso, surgió en una noche fría y oscura, una de esas noches, donde las sombras de los árboles tienen forma de gigantescos monstruos, donde sus ramas parecen brazos de gigantes, y sus frondosas hojas parecen más bien cabelleras voluminosas. Allí fue cuando a un punto lo mandaron al bosque, pero el punto tenía tanto miedo, que su solución era ponerle fin a la historia.

Luego reflexionó… e invocó a la hada Puntillosa, y le dijo: “quisiera tener compañía para ir al bosque en esta noche oscura”, y desde ese momento aparecieron dos puntos más para que fuesen su compañía, así se creó el trío de suspenso y cada vez que cuentan historias de terror o de suspenso, a los tres puntos se les ve siempre juntos haciéndose compañía y son conocidos como los puntos suspensivos.

¡Coma comilona!

 

Abre el refrigerador, poco observa lo que ahí dentro hay y de un santiamén abre su boca que parece más bien una aspiradora y arrasa con todo, hasta con las manchas creadas por los restos de comida, y no queda nada, pero ¡nada! El trío de suspenso observa la escena desde lejos (escuchando el hipo de la coma) y al unísono dicen “chan, chan, chan… otra vez la coma comiéndose todo, ni si quiera respira, solo traga”. La coma a su favor exclama: como me han enseñado mis antepasados ansiosonísticos el dicho “No, se cohíba, coma no más, hip, hip, hip”.

El trío escuchando y observando cada movimiento le dice “después no te quejes de tu hipo crónico. Coma, puedes comer todo lo que desees pero respira, debes inhalar exhalar y luego seguir”.

Días después la coma comilona, probó el consejo que le dieron, comenzó a respirar, comenzó a disfrutar más de los sabores de los alimentos, se nutría tanto, que hasta le creció su cabello.

Y desde allí la coma se relaciona con una respiración o una pausa antes de comenzar a hacer algo.