Las lavadoras parlantes.

María Alexandra Barrios Alvarez

Las lavadoras parlantes

Rosalía es una señora que tiene una lavandería en su barrio, ella poco a poco fue adquiriendo nuevas lavadoras para ampliar su local. Pero lo que no sabía que durante las noches cuando se apagan las luces las lavadoras hablaban entre si y conversaban sobre lo acontecido en el día.

Un día como era habitual trajeron una nueva lavadora pero está a diferencia del resto tenia colores distintos, pues todas eran blancas o celestes y la nueva lavadora tenía otros colores.

Por ello una de la lavadora que ya estaba en el lugar comenzó a hacer comentarios desafortunados en contra de la nueva lavadora, pues no le gustaba que tuviese otros colores.  

La rutina seguía día a día y cada noche se podía sentir la poca armonía entre ambas lavadoras.

Un día la lavadora nueva fue llevada al servicio técnico, pues presentaba una falla que debía arreglarse. Pero nadie sabía que había sucedido y si la lavadora iba a volver o no, entonces la lavadora antigua comenzó a sentirse mal, comenzó a pensar que quizás sus palabras habían hecho que la lavadora nueva se fuese a otro lugar.

Días después llego la lavadora nueva arreglada y fue tanta la emoción de la lavadora antigua que lo primero que hizo fue sonreírle.

Se acerca y le pide Disculpas por haberla tratado así y que no volverá a suceder, luego ambas se hicieron bien amigas.

 

Rosalía es una señora que tiene una lavandería en su barrio, ella poco a poco fue adquiriendo nuevas lavadoras para ampliar su local. Pero lo que no sabía que durante las noches cuando se apagan las luces las lavadoras hablaban entre si y conversaban sobre lo acontecido en el día.

Un día como era habitual trajeron una nueva lavadora pero está a diferencia del resto tenia colores distintos, pues todas eran blancas o celestes y la nueva lavadora tenía otros colores.

Por ello una de la lavadora que ya estaba en el lugar comenzó a hacer comentarios desafortunados en contra de la nueva lavadora, pues no le gustaba que tuviese otros colores.  

La rutina seguía día a día y cada noche se podía sentir la poca armonía entre ambas lavadoras.

Un día la lavadora nueva fue llevada al servicio técnico, pues presentaba una falla que debía arreglarse. Pero nadie sabía que había sucedido y si la lavadora iba a volver o no, entonces la lavadora antigua comenzó a sentirse mal, comenzó a pensar que quizás sus palabras habían hecho que la lavadora nueva se fuese a otro lugar.

Días después llego la lavadora nueva arreglada y fue tanta la emoción de la lavadora antigua que lo primero que hizo fue sonreírle.

Se acerca y le pide Disculpas por haberla tratado así y que no volverá a suceder, luego ambas se hicieron bien amigas.