CUENTO

La niña Competitiva

Carla Ruiz Neira

 

 Esta historia no ocurrió en un lugar lejano ni hace mucho tiempo, al contrario de lo que comúnmente se dice en el inicio de los cuentos. Esta historia transcurrió en un lugar muy cercano y hace muy poco tiempo o tal vez está ocurriendo justo aquí y en este momento….

Lo que les contaré ocurre en una ciudad en donde vive una familia con su pequeña hija que era una niña muy competitiva. Ella disfrutaba ganando y destacando en distintas actividades. Había aprendido a ser competitiva gracias a su padre, quien era un hombre de mucho dinero, dueño de una gran empresa que cortaba árboles, destruyendo bosques sin ningún tipo de cuidados hacia la naturaleza. Este hombre era feliz ganando mucho dinero y comprando todo lo que la niña pedía.

La niña era feliz compitiendo y ganando a cualquier costo. Cuando corría una carrera y otra niña se aproximaba, ella sin que nadie la viera le hacía una zancadilla, sin importar que su contrincante se accidentara. Si jugaba en una ronda le gustaba mandar y decidir quién participaba. Si llegaba un niño que pensara distinto lo echaba, si llegaba alguna niña que pudiera jugar y llamar la atención de los demás la echaba. “Aquí mando yo” decía orgullosa.

Cuando a ratos se aburría, miraba objetos para comprar y los pedía a su papá quien rápidamente sin importar lo caro que fuera se los compraba. “Así se debe hacer en la vida hija, competir y ganar así serás siempre feliz” le aconsejaba su padre cuando le entregaba los objetos que ella deseaba.

Un día en la escuela organizaron una fiesta con un concurso de disfraces, y la niña competitiva comenzó a pensar con qué disfraz podría destacar y por supuesto ganar. Miró vitrinas en la calle, revistas de vestuario y sitios de venta en internet, hasta que encontró lo que necesitaba: un despampanante disfraz de bruja, confeccionado a imagen y semejanza de los grandes cuentos clásicos. “Con este disfraz sorprenderé a todos” pensó, “a nadie se le ocurrirá disfrazarse de bruja, porque siempre todas las niñas escogen disfraz de princesa y los niños nunca se disfrazan de brujos” así que decidida pidió a su padre que se lo regalara, quien por supuesto sin dudarlo se lo compró.

La niña feliz asistió a la escuela con su disfraz puesto y con un maquillaje de bruja realizado por un profesional. Cuando llegó a la fiesta todos los niños y niñas la comenzaron a mirar, el disfraz estaba tan bien confeccionado y el maquillaje tan real que no la reconocieron y se comenzaron a asustar. Mientras ella se sentía contenta pensando que la estaban admirando y que de esa forma lograría ganar el concurso.

De pronto todos los niños y niñas salieron corriendo de la sala en que se realizaba la fiesta, la niña competitiva se quedó sola y se puso a llorar. “¿Por qué se fueron?, ¿Por qué me dejaron sola?, ¿Por qué no pude ganar el concurso?, se preguntaba la niña mientras lloraba con rabia y frustración.

Después de algunos minutos la niña secó sus lágrimas y salió de la escuela. Caminó y caminó, siguiendo un sonido de música infantil y carcajadas. Así llegó a un Domo blanco que tenía un letrero en la entrada que decía Biblioblablapp. Se acercó con curiosidad y vió que dentro estaban los niños y niñas escribiendo cuentos, ilustrando sus historias, confeccionando títeres y pintando sus caritas de diversos personajes. “¿Qué es esto?” Preguntó, y una persona le respondió, “es un taller de co creación de cuentos”.

La niña pensó que aquí había una buena oportunidad para escribir un cuento de brujas y así presumir de estar disfrazada de personaje principal y por supuesto ganarle a todos los niños. Entró y dijo “Escuchen todos: escribiré el mejor cuento de brujas, ustedes no saben la gran escritora que soy yo!!” Pero nadie ni siquiera la miró, todos estaban entretenidos co creando historias. Entonces enojada se acercó a una monitora llamada Nanett quien confeccionaba títeres con los niños y le dijo “yo haré el títere más bonito” y Nanett de respondió: “Aquí no hay títeres más bonitos, sino títeres diversos, ven a trabajar con nosotros”. La niña molesta y sin entender se fue y acercó a la profesora Paula quien trabajaba con los niños co creando cuentos, y le dijo “Dame una hoja para escribir el mejor cuento” y Paula le respondió, “Aquí no se escriben mejores ni peores cuentos, sino se co crean cuentos distintos”.

La niña intentó muchas veces actuar de la forma competitiva a la que estaba acostumbrada, pero dentro de Biblioblablapp esto no daba buenos resultados, allí los niños y sus familias prefieren compartir, colaborar, co crear en un clima de amor y respeto.

Así en un par de jornadas la niña comprendió que era mejor colaborar que competir, que era más divertido crear que comprar. Y así en un par de años el padre de la niña dejó que los árboles comenzaran a crecer, compró menos objetos y compartió más con su hija…Y así en un par de suspiros la cultura de la ciudad se comenzó a transformar.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado, pasó por un zapatito roto y con Biblioblablapp a ti te toca contarnos otro!!