La gata y las galletas.

María Alexandra Barrios Alvarez.

 

La gata Sam vivía frente al parque junto a su madre, cada mañana salía a jugar con su ovillo de lana al parque. Cuando llego el verano una gata llamada Doncella vino vacaciones al vecindario, entonces cada vez que Sam salía a jugar se encontraba con la gata jugando en el columpio que ella usaba. Sam se enojaba y se devolvía a su casa y por la ventana observaba el parque sin poder jugar.

La madre a ver la situación le propone a Sam poner una galleta dentro de un frasco cada vez que se sienta enojada, cuando llegara el día que no pusiera galletas en el frasco entonces habrá logrado controlar su enojo y podrá comer de ellas.  Al siguiente día Sam sale al parque e intenta jugar pero sola.

Al cabo de una semana y luego de tener muchas galletas en su frasco Sam escucha por la ventana: Miauuuuu

Sam se levanta corriendo para ver quien la llamaba por la ventana y resulta que era la gatita Doncella que  a Sam no le gustaba.

Pero para su sorpresa la gata Doncella venia con un canasto con galletas de chocolates horneadas por su tía, Sam se queda pensativa ya que ella no podía comer de las suyas entonces decide ir al parque a comer las galletas que tenían mucho chocolate así poco a poco se hicieron amigas. Al tiempo la madre nota que cada día jugaban juntas  con los ovillos, comían ricas galletas y tomaban jugo.

Cada verano Sam esperaba con ansias a su amiga Doncella para jugar y comer galletas.