CUENTO

Florencia y el eclipse.

Romeiris Castilla.

6ºA, Colegio Javiera Carrera, La Serena.

Había una vez, una niña llamada Florencia, era muy curiosa por alguna razón siempre se entera de todo, ella era muy alegre, tenía muchos amigos, sabia muchas cosas, de todos, era muy participativa, en todas las clases; todos la conocían.

Un día normal y corriente, la inspectora fue a buscar a su curso, ella estaba tan ansiosa por saber a donde las iban a llevar.

Cuando llegaron ella se desilusionó, ya que esperaba algo mejor, sólo eran cosas aburridas del espacio, según ella. Ahí presentaron a Atock un pequeño animal muy divertido.

Ella al escuchar cada cosa, se ponía más curiosa. Al terminar se quedó muy impresionada, de tantas cosas que pasaban en el espacio.

Cuando se fue a su casa, le contó a su mamá todo, pero le dijo a su mamá que lo que más le sorprendió, fue el eclipse que va a pasar el 2 de julio en Chile y que su mejor vista era desde Coquimbo. Pero ella vivía en Santiago.

Florencia se quedó, pensando en la manera de poder ver el eclipse más cerca; al pasar de los días fue investigando más sobre el eclipse, descubrió que iba a durar 2 minutos y 36 segundos y pensó que era muy poco tiempo pero igual quería verlo porque el eclipse no pasa tan seguido.

Ella pensaba en decirle a su mamá para que la llevara a Coquimbo, pero no estaba segura que le fuera a decir que sí.

Después de días tomó la valentía para decirle a su mamá, la mamá le dijo que no podía por su trabajo, trató de convencerla, pero la mamá le dijo que si quería llevarla, pero no podía por su trabajo. Se quedó un poco triste y pensativa.

En el colegio, casi no prestaba atención en las clases por pensar en el eclipse.

Ella estaba pensando en un plan para ir a Coquimbo, pero no se le ocurría nada.

A  los días, abrieron un sorteo en el trabajo de la mamá. Pasaron los días y dieron la ganadora, fue la mamá de Florencia estaba muy feliz porque el premio era un viaje a donde ella quiera ir y algún objeto que deseara. Cuando le dijo a Florencia, se puso muy contenta y dijo que escogió Coquimbo, para que ella pudiera ver el eclipse y de objeto escogió los lentes para ver el eclipse. Florencia se puso muy feliz.

El día anterior al eclipse se fueron muy preparadas y el 2 de julio cuando vieron el eclipse Florencia sintió como si fuera un sueño hecho realidad.